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Borreguillos sorprendidos.

20 abril 2012

 

Nos sorprende que nos hagan pagar las medicinas. Nos sorprende que un rey se vaya de cacería. Nos sorprende que nos suban los impuestos. Nos sorprende que un menor se pegue un tiro y nadie sera responsable. Nos sorprende que la infanta no sepa nada de los negocios de su marido. Nos sorprende que los bancos se queden con los pisos de los pobres. Nos soprende que la gasolina sea cada vez más cara. Nos sorprende que los alimentos tengan cada vez más aditivos. Nos sorprende que los políticos digan una cosa y hagan lo contrario. Nos sorprende que los niños se mueran de hambre mientras que los gobernantes acumulan riquezas en paraisos fiscales. Nos sorprende que la policía reprima a los ciudadanos mientras que los ladrones de guante blanco salen de la cárcel sin devolver lo que han robado.

Somos una sociedad sorprendida, en continuo estado de alerta y preguntándonos de dónde vendrá la próxima bofetada. Y como estamos educados en la cháchara cristiana ponemos una y otra vez la otra mejilla. Ahora dame en esta, ahora dame en la otra, ahora dame en esta, ahora dame en la otra. Como en los dibujos animados. Es verdad que a veces parecemos enfadados, indignados, decididos a manifestarnos y a cambiar las cosas, pero no solemos pasar de decir que son todos iguales, de comentarnos los unos a los otros que vaya sinvergüenzas, que ya está bien, que algún día esto romperá por algún sitio.

En realildad todos y todas somos iguales.  Vemos las noticias en la tele con cara de asombro, pero no sabemos hacia dónde mirar, oímos hablar de escándalos, de robos, de prevaricación, pero no escuchamos lo que tendríamos que escuchar. Al día siguiente comentamos en el bar las corruptelas del día o la frase del mequetrefe de moda, y todo va tan rápido que no tenemos tiempo para analizar nada. Así se nos queda cara de borrego, con los ojos como platos y sin poder reaccionar pues a las pocas horas ya hay otro tema que tratar, otro episodio más añade más intriga a nuestro día a día.

Si, amigos, la mayoría de nosotros estamos aquí para ser conducidos al matadero. Igual que borreguillos, la élites que manejan el cotarro nos van trasquilando hasta que nos llega el momento de ser sacrificados. Nos hacen creer que todos somos iguales, que tenemos libertad y poder de elección, que el voto es nuestra arma y el centro comercial nuestro hábitat natural. Nos aturden con una sucesión de noticias incongruentes que provocan que no sepamos a qué atender y al final llegamos a la conclusión de que todos los políticos son iguales, que nada se puede cambiar y que hay que cada uno debe defender lo suyo.

Somos borreguillos sorprendidos dando vueltas en la selva, y lo peor de todo es que lo sabemos, pero preferimos la comodidad que supone acomodarse a lo que venga que el trabajo que trae consigo organizarse y cambiar las cosas entre todos. Al fin y al cabo, los borreguillos no suelen organizarse para nada, pero las hienas suelen cazar en manada.

 

2 comentarios
  1. Xose Man permalink

    Grandes verdades, si señor!!! Noraboa.

  2. Gracias gracias.

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