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La deuda histórica con los funcionarios.

12 julio 2012

La deuda histórica es un tema al que suelen acudir los presidentes de las comunidades autónomas cuando quien gobierna en el estado es de un partido distinto al que ellos pertenecen. Nunca aclaran exactamente qué es eso de la deuda histórica del estado con las autonomías, pero en momentos de politiqueo barato es muy frecuente hablar a los presidentes de lo que el Estado les debe y de lo que podrían hacer con este dinero.

Sin embargo, nunca se acuerda nadie de la deuda histórica con los funcionarios. Ahora que está de moda meter la mano en la cartera de los empleados públicos y recortar sus derechos y sus salarios conviene recordar que en el año 96, cuando Aznar llegó al poder, una de las medidas que adoptó para poder acceder a la Unión Monetaria europea fue congelar el salario de los empleados públicos. Ahora parece claro que esto de la moneda única fue una auténtica chapuza, pero todos recordamos la cara de orgullo de Aznar al decir que cumplimos con lo que nos mandaban desde europa porque España va bien, y somos los mejores!

Serán casualidades de la vida, pero el que por aquel entonces ocupaba la cartera de administraciones públicas era Mariano Rajoy Brey. Al igual que ahora, no le tembló el pulso al firmar el decreto por el que se procedía a una congelación salarial para poder cumplir con los requisitos de Europa. Hubo que esperar hasta el 2003 para que al empleado público se le subiese el salario y se iniciase un proceso que duró unos cuantos años para que cobrasen las pagas extra en su totalidad, y no solamente el salario base. Eso si, su salario base siguió subiendo solamente ocho o diez euros al año mientras que la vida subía mucho mucho mucho.

Pero llega el año 2010 y de nuevo el gobierno, esta vez socialista, decide que la mejor manera de ahorrar es meter la mano en los bolsillos del funcionariado. Esta medida resultó totalmente ineficaz, como demuestra que ahora estemos mucho peor que en el 2010, del mismo modo que también resultó ineficaz la subida del IVA o otras medidas de ahorro que no sirven para nada. Sigo pensando que de lo que se trata es de crear, no de ahorrar.

Yo ya se que en todos los grupos suele haber algún individuo que es el que recibe todas las chanzas y burlas. Él es así, tranquilote, nos decimos los unos a los otros, y sabe que lo queremos. Esta sociedad de envidiosos y mediocres necesita tener algún colectivo del que burlarse. Necesitamos sentir que tenermos derecho para meternos con los empleados públicos, a juzgar que son todos unos vagos y a alegrarnos en la barra de los bares de que les recorten sus sueldos. Nuestra ignorancia nos lleva a pensar que sus puestos de trabajo no deben ser para toda la vida, que deben estar sometidos al capricho del político de turno como ocurría en la España del siglo XIX y principios del XX. Queremos una administración pública de CESANTES, y de paso podemos volver al pucherazo y caciquismo tan típico de las diputaciones provinciales (y no me refiero solo a la Ourense).

Pero nadie se acuerda de los funcionarios cuando pasan horas y horas delante de un temario preparando una oposición,  muchas veces sabiendo que hay gente que tiene la plaza asegurada por ser el hijo tonto de cualquier alcalducho de tres al cuarto. Tampoco a nadie se le ocurre revisar las plantillas de trabajadores de las administraciones. Si lo hiciesen comprobarían que además de los funcionarios de carrera, con su oposición aprobada, existen cargos de confianza, asistencias técnicas, gabinetes de prensa y demás morralla que además de cobrar más que el empleado público tienen como función organizar los mítines, los eventos y las comparecencias públicas del cargo político de turno. Resulta gracioso que se hable tanto de no financiar a los partidos políticos. Les da igual ya que cualquier Alto Cargo tiene a su lado a un equipo que se paga con el dinero de la administración pública pero que su función es “vender” al público los logros de tal o cual partido. Propaganda política, vamos.

Sinceramente, creo que está muy feo eso de meter la mano en el bolsillo del trabajador y decidir quitarle el dinero. Vale que son funcionarios y funcionarias, y que están para eso, pero tanto va el cántaro a la fuente… Y si ese dinero sirviera para mantener ciertos servicios aún estaría justificado, pero es que ese “ahorro” irá directamente al exterior. En fin, tiempos feos que nos ha tocado vivir pues lo que está claro es que aquí habrá recortes para todos. Empiezan por los funcionarios, pero no descarteis que estas navidades tengamos todos que ceder nuestras pagas para que los mercados confíen en nosotros.

 

 

 

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