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Lo que esconde la boina.

4 enero 2013

La boina de Baltar

En estos tiempos de imputaciones y presuntas corruptelas no podía faltar el bueno de Baltar (padre), aquel que en su día cantaba por las calles de Ourense, a ritmo de comparsa, aquella gracieta sobre los votantes del PP, o del PSOE, según se mire.  Puede que sea un personaje nuevo para algunos, pero los que sufrimos los gobiernos de Fraga sabemos muy bien como funcionaba la administración clientelar de las diputaciones, ayuntamientos y Xunta de Galicia. Y ojo, digo los que sufrimos porque otros se beneficiaron, y se benefician todavía, de todo un entramado de favores e influencias que van desde el enchufe para que el hijo de fulanito apruebe unas oposiciones hasta el contrato de la empresa del sobrino del hombre fuerte del partido para cambiar los teclados de los ordenadores de los funcionarios de la Xunta.

Pero estamos con Baltar, el presidente de la Diputación de Ourense que abdicó a favor de su hijo sin que nadie en el PP se atreviese a pararle los pies. Ni el Sr. Rajoy ni el Sr. Núñez se atrevieron a meterse en el feudo de Baltar. Una cosa era hablar de boinas y birretes para referirse a las dos corrientes del PP gallego y otra muy distinta cuestionar los métodos de obtención de votos del campechano José Luís. Daba no se qué ver al impóluto Alberto, que  colgaba el cartel de no hay entradas en sus mítines por el territorio español vendiendo una imagen de buen gestor y persona honesta,  mirar para otro lado ante los discursos y los hechos del personaje. Supongo que no interesaría electoralmente iniciar una reforma que podría traer divisiones internas, o no había tiempo para estas nimiedades, o simplemente no hubo valor para enfrentarse al político del pueblo.

Porque no nos engañemos, quien más y quien menos sabíamos como funcionaban las cosas en las diputaciones. Las noticias salían en los periodicos y en las radios oíamos a Baltar definirse como cacique o justificar los puestos de trabajo creados para sus familiares y conocidos, y aquí no pasaba nada. ¿Acaso no pudimos ver en las fotos de la toma de posesión de José Manuel Baltar a medio gobierno de la Xunta de Galicia, con el futuro presidente, Rueda,  a la cabeza? ¿Qué dirán ahora? ¿Que pasaban por allí? ¿Qué solo iban a la fiesta?

En realidad da igual lo que digan. A preguntas de los periodistas al simpático Baltar no se le ocurre otra cosa que decir entre carcajadas que en realidad él ya está inhabilitado para la política, que hace meses que lo dejó. Y más guasa tiene que su hijo, el actual Presidente de la Diputación, diga que pondrá todo su empeño para aclarar las dudas que tenga la fiscalía sobre la contratación irregular de personal, sobre todo teniendo en cuenta que buena parte de esas contrataciones fueron el precio que el padre tuvo que pagar para que el hijo fuese elegido en lugar del candidato oficial del presidente Feijoo.

2 comentarios
  1. gema permalink

    no no, Feijoo y Rajoy, en aquellos tiempos no solo pasaban por allí … como dice un amigo: Todo es bueno para el convento, dijo la madre superiora echándose la puta al hombro

  2. O que non mata, engorda, que diría o alcalde da Coruña, por exemplo….

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