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El precio del eucalipto.

21 abril 2014

Parece ser que los que compran madera quieren pagar menos por la madera de eucalipto. Después de años y años llenando los montes gallegos de eucalipto ahora descubren los que lo plantaban que no es tan rentable como pensaban y piden que se resuelva el problema.

El precio del eucalipto

El problema es que no existe problema. Simplemente son las leyes de este mercado que tan graciosamente nos gobierna. Si hay mucho de algo es normal que su precio baje, si algo es inusual o de calidad es normal que su precio suba. O si algo está de moda.

Como suele ocurrir en Galiza, los que antes se reían de tí cuando decías que era mejor plantar castaños o carballos en lugar de pinos o eucaliptos ahora descubren que no les salen las cuentas. La política forestal de la Xunta pretendió siempre beneficiar a las grandes empresas de la madera, no a los propietarios de los montes y mucho menos al medio ambiente. Salvo durante la época de Suárez Canal como conselleiro, nadie se preocupó de organizar los montes y el medio rural gallego. Y esto hay que apuntarlo, porque a los paisanos gallegos se les olvida que hubo una vez un plan serio para revitalizar el monte y el medio rural gallego. Ahora todo es publicidad para pagar los servicios prestados por los medios de comunicación, para ofrecer una versión de eficiencia y responsabilidad del actual presidente de la Xunta de Galicia. En realidad se dedican a lo de siempre, a fabricar votos.

Comienza a haber protestas porque las tres grandes fábricas de papel han pactado para reducir un 10% el precio de la tonelada de eucalipto y las acusan de prácticas monopolistas. Totalmente cierto y denunciable, pero si acabas produciendo solamente para una empresa te arriesgas a que esa empresa cambie las condiciones de los acuerdos cuando le venga en gana. Si en los últimos años los empresarios forestales se hubiesen preocupado por diversificar la producción y buscar nuevas formas de negocio tal vez no habría una dependencia absoluta de Ence o de Celvi. Pero al final la historia se repite. En los sectores productivos gallegos abunda el “sálvese quien pueda”. Cada uno busca el mayor beneficio inmediato, ya sea a la hora de vender la leche y las terneras gallegas o de contratar preferentes. Si sacamos veinte duros más que nuestro vecino pensamos que somos más listos y nos sentimos como en el anuncio de Loreal. Y al final son las grandes empresas las que manejan el cotarro y deciden qué cultivamos en nuestros campos y en nuestros montes y que debemos producir y qué no.

Carballeira

Y la historia se repite. Producimos y vendemos productos sin manufacturar porque no hay manera de unirse para elaborar productos de mayor valor. En lugar de vender la leche para que otros hagan los iogures deberíamos ser capaces de abastecer el mercado del estado español de iogures con auténtica leche gallega. En lugar de vender castañas tendríamos que ser capaces de convertirnos en los mayores proveedores de marron glacè para los italianos y los franceses. En cuanto a la madera tendríamos que volver a poner de moda los muebles de nogal o de roble, y dejar de comprar basura nórdica en el Ikea. Pero claro, nos resulta complicado ver el beneficio futuro cuando podemos obtener beneficios inmediatamente. Se trata de saber aplazar la recompensa, que es exactamente lo contrario al pan para hoy y hambre para mañana que durante años guió la política de subvenciones de la Xunta de Galicia. El problema es que el mañana ya está aquí, y trae hambre para casi todos.

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